"Y la iglesia se reunia a menudo para ayunar y orar, y para hablar unos con otros concerniente al bienestar de sus almas.
Y se reunian con frecuencia para participar del pan y el agua, en memoria del Señor Jesús."
Moroni 6:5-6
Mensaje del Presidente
Pte. Ariel Gimenez
Estoy muy feliz de poder estar trabajando en esta parte de la viña. Pensar que hace tan solo unos meses ni se me hubiera ocurrido decir que iba a vivir en Córdoba. Hoy estoy aquí y el Señor me ha dado la enorme responsabilidad de guiar este rebaño ( La rama San Francisco II). Veo gran potencial en los hermanos, lo que me da animo. Es muy probable que en el transcurso del año el distrito Bell Ville sea una estaca, y será un gran desafio el que trabajemos juntos para ser un barrio dentro de esta estaca.Pero esto no lo puedo lograr solo, necesitamos de todos los que tengan que hacer su parte.Y como dice en DYC 4:3 "Si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra"; tambien recordemos lo que dijo el Señor en Lucas 11:23 "El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge desparrama". Con todo esto creo que estamos listos para comenzar. En la brevedad comenzaremos con un curso de Instituto en la rama."PRINCIPIOS DE LIDERAZGO" Pte. Ariel Gimenez
Escuchemos la voz de los Profetas. Por el Presidente Dieter F. Uchtdorf.Segundo Consejero en la Primera Presidencia. Cuan grandes son el gozo y el privilegio de ser parte de esta Iglesia mundial y de que nos enseñen y edifiquen los profetas, videntes y reveladores! Los miembros de esta Iglesia hablamos diversos idiomas y provenimos de muchas culturas diferentes, pero compartimos las mismas bendiciones del Evangelio. Esta es en verdad una Iglesia internacional, con miembros esparcidos por las naciones de la tierra proclamando a todo el mundo el mensaje universal del evangelio de Jesucristo, sea cual sea su idioma, raza o raíces étnicas. Todos somos hijos espirituales de un Dios viviente y amoroso, nuestro Padre Celestial, que desea que tengamos éxito en nuestra jornada de regreso a Él. En Su bondad, El nos ha dado profetas para que nos ensenen Sus verdades eternas y nos guíen para vivir Su evangelio. Este ano nos hemos despedido de un amado profeta, el presi-dente Gordon B. Hinckley (1910–2008), que nos guio muchos años hasta que el Señor lo llamo de regreso al hogar. Ahora seguimos adelante bajo el liderazgo del nuevo profeta que el Señor ha llamado para dirigirnos, el presidente Thomas S. Monson. Por el gran amor que nuestro Padre nos tiene, nos ha dado profetas en nuestros tiempos, profetas que nos guían en una sucesión ininterrumpida desde principios del siglo diecinueve, cuando tuvo lugar la restauración de esta grandiosa obra por medio del profeta Jose Smith. Siempre conservaremos vivos los recuerdos de los primeros Santos de los Últimos Días, de sus sacrificios, sus penurias, sus lágrimas, pero también de su valor, su fe y su confianza en el Señor mientras seguían al profeta que El había señalado para esa época………
En su primer viaje fuera de Norteamérica desde que llegara a ser presidente de la Iglesia, Thomas S. Monson dedico el Templo de Curitiba Brasil el día de ayer en el que declaro que había sido un largo día esperado. Para los miembros de la Iglesia en Brasil así como misioneros que han servido en el área. El Presidente Monson llego a Brasil el viernes por la noche y al día siguiente dio su primer vistazo al Nuevo templo de la Iglesia de Jesucristo SUD. Estuvo Acompañado del ÉlderRussell M. Nelson del Quórum de los Doce y del Élder Charles Didier de los Setentas y presidente del Área Brasil, juntos visitaron el templo alrededor del medio día después de haber discursado a un grupo de misioneros.
El Motivo de su visita, la dedicación del quinto templo en Brasil. El sábado por la noche asistieron a un programa cultural. El Templo de Curitiba Brasil es el quinto y otro más ha sido anunciado en Manaos el cual una vez finalizado llegara a ser el sexto templo en el país. La Oración dedicatoria fue escrita por el Presidente Monson el cual la ofreció en la primera y segunda sesión y el ElderNelson la leyó en las dos últimas sesiones. Hoy lunes viajaran a Brasilia, capital de Brasil para llegar a SaltLakeCity el martes.
¿Por qué más de 60.000 jóvenes postergan su educación, el salir en citas, sus carreras y otros intereses durante 18 meses a dos años para servir como misioneros pagando sus propios gastos y en lugares alejados de sus hogares? ¿Por qué 18.000 esposos y padres de familia con trabajos de jornada completa pasan hasta 25 horas a la semana como obispos, atendiendo las necesidades de sus congregaciones sin que se les pague? ¿Por qué millones de Santos de los Últimos Días contribuyen con el 10 por ciento de sus ingresos anuales como diezmo, y luego contribuyen con tiempo y energía cada semana en forma voluntaria como maestros, líderes de la juventud, secretarios y administradores o en docenas de otras asignaciones? ¿Y qué hace que un cirujano torácico y cardiovascular de éxito, y otros profesionales de éxito, abandonen sus carreras para servir como líderes ejecutivos de la Iglesia, donde tienen que enfrentar a diario los asuntos administrativos de la Iglesia y dejar a sus familias durante muchas semanas para reunirse con congregaciones en tierras lejanas? A primera vista, una organización que presenta tales demandas de sus miembros parecería estar condenada al fracaso. Pero una característica notable de millones de miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es su voluntad de dedicar cantidades extraordinarias de tiempo y energía a su iglesia. “En repetidas oportunidades, los líderes de la Iglesia han expresado que la fortaleza de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se puede encontrar en el testimonio personal de cada miembro en forma individual”, dice Robert L. Millet, profesor de Escrituras antiguas de la Universidad BrighamYoung, institución que la Iglesia patrocina. La profundidad de los testimonios personales de los miembros, o sus convicciones, es la fuerza impulsora que los motiva, dice Millet. El obispo presidente, H. David Burton, uno de los líderes mayores de la Iglesia, considera que los testimonios de los Santos de los Últimos Días están basados en un sentido muy especial de identidad. “Los miembros de la Iglesia saben que viven una época en la que Jesucristo restauró literalmente Su Iglesia”, dice. “Y ésto es algo muy emocionante para ellos. Sienten apremio con respecto a la obra de la Iglesia”. Este sentido de misión afecta a la juventud Santo de los Últimos Días que trabaja en conjunto en proyectos de servicio, o que sale a una misión donde los compañeros misioneros se ayudan mutuamente a aprender un idioma, o donde un voluntario de historia familiar aparece solo ante su computadora entrando nombres de un siglo de antigüedad en una base de datos. El presidente de la Iglesia, Gordon B. Hinckley dijo sobre las personas que se unen a la Iglesia: “Se les pone a trabajar. Se les dan responsabilidades. Se les hace sentir que son una parte de este movimiento progresista que es la obra de Dios… “Pronto descubren que se espera mucho de ellos como Santos de los Últimos Días. No les molesta. Se ponen a las alturas de las circunstancias y les gusta. Esperan que su religión sea exigente para que les requiera una reforma en sus vidas. Cumplen los requisitos. Dan testimonio de las bondades que disfrutan. Son entusiastas y fieles”. Tales miembros han ayudado a la Iglesia a catalogarse entre las religiones cristianas de mayor crecimiento en el mundo actual — la Iglesia tiene ahora más de 11 millones de miembros en 60 países, ha aumentado en más de 50 por ciento por década en los últimos 50 años y ha disfrutado una tasa de aumento actual de tres por ciento al año. Organizada formalmente en 1830, la Iglesia es relativamente joven. Las historias familiares que se encuentran en los estantes de muchos Santos de los Últimos Días, contienen relatos del siglo 19 sobre conversiones, testimonios alentadores que demuestran gran reverencia hacia los miembros fundadores de la Iglesia. “El testimonio y el compromiso también tienen que ver con el recuerdo”, dice el obispo Burton. “Los Santos de los Últimos Días recuerdan a los pioneros mormones que sacrificaron virtualmente todo lo que tenían”. Factores clave Los líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días atribuyen la fortaleza de la Iglesia al “testimonio” — la convicción profunda y espiritual, y el compromiso personal hacia la Iglesia y sus enseñanzas por parte de todos los miembros. Existe un sentimiento especial en la raíz de los testimonios de los Santos de los Últimos Días, basado en su creencia de que están participando en una restauración literal de la Iglesia de Jesucristo. Los testimonios de los Santos de los Últimos Días están alentados también con el recuerdo de los sacrificios de los primeros líderes y pioneros mormones.